martes, noviembre 06, 2007

El espacio público, el peligro del tráfico y la compensación del riesgo

No he podido controlarme, tenía una foto de la ciudad de Córdoba que tenía que mostrarla y no sabía con qué texto acompañarla. Pero, espero que Rafar me perdone, copio a continuación un reciente mensaje que ha enviado a nuestra interesante lista de correo a la que puedes subscribirte en http://es.groups.yahoo.com/group/granadaviaverde/

No puedo dejar de hacer un comentario sobre la noticia del 20minutos:
"1.500 cada año, son atropellados, en su mayor parte por cruzar las vías de forma no reglamentaria o no usar los pasos de peatones."

Es que los niños, los perros, y demás seres vivos que no respetan las reglas: o son suicidas, o son tontos, o son unos idealistas revolucionarios, porque habiendo pasos de peatones para que puedan sobrevivir durante muchos años más, no se les ocurre otra cosa que transgredir la ley pasando totalmente de la normativa en innumerables actos de desobediencia civil, a veces pereciendo por defender su causa, que es la libertad de movimiento y la inocencia. A los niños fallecidos les dan una sepultura digna como corresponde, pero ... ¿Y los perros, gatos, ratones, pájaros, insectos, linces, jabalíes, zorros, serpientes ... que mueren en el asfalto y allí se quedan mostrando sus tripas largos días a los pilotos y tripulantes civilizados que les pasan por encima? O ponemos tapias de hormigón que impidan el cruce de la carretera a todos estos radicales, o el problema no tendrá solución, ya que el adoctrinamiento no es posible para todo el mundo, sólamente para los seres privilegiados que tienen capacidad de entender y asimilar que hay que comportarse de manera reglamentaria para no morir en el espacio público.

Por todo lo dicho, y a sabiendas de que arriesgo mi vida por mi antirreglamentaria forma de circular, yo cruzo la calle por donde quiero, circulo en bici en la dirección y sentidos que más me convienen y hago uso de mi propio reglamento que consiste en no poner en peligro a ningún ser vivo. Soy un niño, un perro, un gato, un pájaro, un insecto, ... con la diferencia de que conozco el peligro y sé evitarlo. No puedo asimilar reglamentos dictados por la industria del motor que sólo pueden cumplir quienes los pueden aprender, y cuyo incumplimiento tiene consecuencias mortales. No es justo.


Si no existieran normas de tráfico, nadie cruzaría de forma no reglamentaria y los vehículos peligrosos sencillamente no serían tan peligrosos porque los accidentes casi nunca son intencionados, tendrían que circular lentos para no hacer daño y lo harían por sí mismos, no por imposición de alguna ley. Es más, cumplir la ley para aquellas personas vulnerables (peatones, ciclistas, minusválidos, etc.) resulta contraproducente porque les despoja de intuición. Pierdes la noción del peligro cuado te acostumbras a hacer uso de las normas y te sientes seguro en ellas, sin embargo el peligro sigue estando porque siempre hay algún despistado, que somos personas, no máquinas (aunque estemos dentro de ellas). Así que en mi opinión, y predico con el ejemplo, lo suyo es pasar de esas normas, símplemente ser prudente y no poner en peligro a nadie (y estoy hablando como peatón y ciclista), y a los niños habría que enseñarles cómo evitar el peligro (con o sin paso de peatones, con o sin semáforos), no sólamente cómo acatar normas.

Ale, unas reflexiones, pa que os entretengáis.

Rafar.


En relación a esto, aconsejo leer los siguientes documentos:

Los accidentes de automóvil: una matanza calculada (Antonio Estevan). En concreto cuando habla de la compensación del riesgo que viene a cuento con lo que dice Rafar sobre las normas de tráfico.

Ciudades europeas que están eliminando señales


Sistemas de tráfico autoorganizados, la anomalía rusa


Gestión del tráfico sin reglas


Diseñando el tráfico urbano a partir del "wisdom of crowds" (sabiduría de los grupos)

Eliminar semáforos


Sin señales

Drachten (Holanda), eliminando señales: documento en pdf
proyecto del ingeniero vial Hans Monderman

Conducir sin señales

Las señales de tránsito embrutecen


Conducir sin señales en La Vanguardia

Por otra parte, aunque comparto la opinión de Rafar sobre la pérdida del espacio público en favor del tráfico y con ello su reglamentación y militarización. Para salvar el pellejo circulando en bici por estas calles que no nos gustan, aconsejo la lectura y práctica del Manual Urbano de Circulación Ciclista: Cómo Evitar Atropellos

4 comentarios:

Ciclista del valle dijo...

Lo principal es que las reglas y las señales de tráfico están pensadas a facilitar la conservación de una velocidad considerada "óptima" para los motores en las vías. Esta velocidad convierte a las vías en intransitables por otros que no sean motoristas. Para permitir el tránsito de peatones y otros circulantes por las vías, se permiten excepciones, limitadas en espacio y tiempo, que lo que hacen es encajonar, entorpecer el movimiento de peatones y otros circulantes lentos.

El tema "velocidad óptima" contiene la ilusión, fantasía de tender a desarrollar el potencial máximo de las máquinas. Desde el punto de vista individual, el potencial de un auto. Desde el punto de vista general, el potencial de la máquina compleja que es el tráfico de vehículos, que privilegia a los motores por sobre los peatones.

Gracias Jordi por plantear tan claramente los términos de un debate sobre las señales de tráfico, a quiénes favorecen, contra quiénes funcionan.

rafaroman dijo...

Tengo que comentar una cosilla que se me escapó, y que haces bien aclarando en el blog: y es que, efectivamente, las normas primeramente hay que conocerlas y para aquellos que no tienen costumbre de moverse en bicicleta, en principio es mejor cumplirlas hasta que no se sientan con seguridad entre la jungla, que para eso está el manual que te curraste. El incumplimiento de las reglas del tráfico para un ciclista es algo muy personal y de su propia responsabilidad, desde mi punto de vista aconsejable, según los casos, para quien ya tiene experiencia desenvolviéndose en este medio, por dos motivos principalmente: uno, por dignidad personal, por derecho al uso del espacio público en toda su extensión (lo cual me parece mucho más justo que funcionar borreguilmente para el beneplácito de la minoría motorizada), y dos, por seguridad propia, por aquello de la intuición, que es un mecanismo de defensa natural (como los gatos cuando comen, que están alerta constantemente) y las normas de tráfico que se dirigen a peatones y ciclistas nos lo arrebatan haciéndonos creer en la falsa idea de que su cumplimiento nos protege. Y repito, que si hay un reglamento que está por encima de todos es el respeto a los demás, el no provocar situaciones de peligro ni molestias innecesarias.

jordi dijo...

Gracias a Rafa y a ti, Ciclista del Valle.

Don Biciclote dijo...

Sí señor, muy buena entrada, Jordi, más comentarios sobre la cuestión aquí.