Viernes 16 de mayo a las 19h, proyección de la película MON ONCLE (Mí Tío -1958 -116') de Jacques Tati. Organizado por Granada Vía Verde en la Biblioteca Hermanos Quero (calle Acera del Triunfo 27).Jacques Tati (Jacques Tatischeff), (Pecq, Yvelines, 9 de octubre de 1907 - París, 5 de noviembre de 1982), director , actor, mimo, clown, imitador y genio de la comedia cinematográfica de origen franco-ruso-italo-holandés.
Como continuación de aquellos maestros del cine mudo (Chaplin, Keaton y otros), Tati plantea un estilo muy personal, entre la tradición muda y una muy particular vanguardia, que le hace descubrir lo que hay de cómico en los elementos comunes. Su difusión en la inmediata posguerra, lo convirtió en el primer actor cómico francés mundialmente exitoso (al margen de Fernandel, que ya lo era antes del conflicto) y fue el preludio de la aparición de otros bufos, tales como Pierre Etaix, Louis de Funes y Bourvil. Pero a todos ellos Tati fue artísticamente superior.
A lo largo de toda su obra Jacques Tati dejó un legado indispensable para los admiradores de la comedia. Sus películas son colecciones de gags y situaciones cómicas, y al mismo tiempo, poseen un contenido crítico a la sociedad moderna y tecnologizada.Tati declaró en varias ocasiones, más o menos explícitamente, su antipatía hacia el modo de vida generado por ese enorme globo hinchado de aire que llamamos progreso. Era además un amante de la bicicleta, con la que, según dicen, se desplazaba a todas partes, y que por cierto es omnipresente en algunas de sus creaciones, como en DÍA DE FIESTA, donde casi comparte protagonismo con el cartero (Tati), que se desplaza y reparte la correspondencia siempre a bordo de su velocípedo. En otra de sus películas, PLAYTIME (1968), se mofa de los gélidos rascacielos de vidrio y acero abortados por la arquitectura posmoderna y la sociedad geometrizada a la que sirve, la cual, junto al modo de vida que genera, también es ridiculizada en MI TÍO (1958) al contrastarla con el modo de vivir tradicional y sencillo de los pequeños vecindarios en un espacio usado por seres humanos y no por máquinas, o, más que usado, disfrutado. En TRAFFIC (1971), donde aparece por última vez el señor Hulot ( el gran personaje creado por Tati ), nos muestra al irascible hombre-automóvil (homo automobilus, como diría Ragon) en toda su absurda desnudez, y representa una alegoría sobre el ser humano atrapado por sus propios inventos, siendo esta vez el escenario el mundo del automóvil.
En suma, la mayor y mejor parte del legado artístico de Tati es un escaparate de la inmensa sandez humana contemporánea. Tati refleja, por una parte, la locura y estupidez de la vida moderna y "desarrollada", con su enjambre de complejas máquinas emisoras incesantes de zumbidos, pitidos y luces intermitentes; sus prisas y confusión, su parcelación funcional del espacio público, su uniformidad y masificación y, resumiendo, sus incomodísimas comodidades; y por otra, la necesidad de recuperar o de evitar que desaparezcan los últimos reductos de una vida más sosegada, gozosa, cuerda y reflexiva, acorde con el entorno y con nuestro natural y propio ritmo biológico, que se desenvuelve en un espacio cercano que posee una identidad y es sentido como propio, y que no se usa casi exclusivamente para desplazarse, sino para vivir.
La película que os proponemos y presentamos es MON ONCLE (Mí Tío -1958 -116'), de la cual Tati, aparte de director y actor, fue coguionista y autor de los diálogos. Tati desarrolló durante varios años los conceptos de esta comedia , se tomó 9 meses de rodaje y un año más para montaje y mezclado. El resultado constituye tal vez su película más premiada, ganadora del premio especial del jurado del Festival de Cannes, mejor película del Sindicato de Críticos de Francia, y mejor película en idioma extranjero de la Academia de Hollywood. La historia es nuevamente la del hombre común (en este caso, un "hombre común aislado", que no es otro que Hulot) que se ve enfrentado a diversas situaciones. Tati explicó: "La película lleva a cabo una defensa del individuo. No me gusta sentirme militarizado. No me gusta la mecanización. Prefiero vivir en un barrio antiguo y humano que en medio de una red de autopistas, aeropuertos y carreteras y todo el barullo de la vida moderna. La gente no se siente feliz rodeada por todas partes de líneas geométricas."
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