Desde el año 2002 (del 16 al 22 de septiembre) se celebra la Semana Europea de la Movilidad, establecida por la Comisión Europea de Medio Ambiente en el año 2000. “La nueva burocracia ecológica apoyada por el poder político y la fuerza económica que irrumpe en los titulares de los periódicos, trata de establecer un orden del día ecológico, recomendando programas de “ajuste ecológico” a todos los países y ciudadanos”. (1) En concreto, el objetivo de esta semana se centra en concienciar e informar a la ciudadanía sobre cómo reducir los efectos del transporte, haciéndolo más eficiente en relación al consumo de recursos energéticos y las emisiones contaminantes.
Como ha venido siendo habitual desde que se comenzó a hablar del calentamiento global, asistiremos a una saturación de información caracterizada por su vacío y poco interés en cuestionar, ni siquiera mencionar y, menos aún, eliminar, las causas que amenazan la propia existencia de la especie humana.
“Como si de un problema de mala gestión se tratase” (2), políticos, funcionarios, expertos, tecnócratas, ecologistas… -justificando, al mismo tiempo, su propia existencia para diseñar las estrategias defensivas que neutralicen esta gran amenaza hacia nuestro modo de vida y “bienestar”-, se manifestarán sobre la necesidad de planificar y gestionar de forma “más humana” el caos y la nocividad de la sociedad de consumo -en este caso, gestionar la nocividad del transporte-. Sin embargo, “nadie en su sano juicio pensaría que es posible encontrar una solución sin afectar todo lo que es esencial al funcionamiento económico del planeta”. (3)
GRANADA VÍA VERDE, septiembre 2008
Como ha venido siendo habitual desde que se comenzó a hablar del calentamiento global, asistiremos a una saturación de información caracterizada por su vacío y poco interés en cuestionar, ni siquiera mencionar y, menos aún, eliminar, las causas que amenazan la propia existencia de la especie humana.
“Como si de un problema de mala gestión se tratase” (2), políticos, funcionarios, expertos, tecnócratas, ecologistas… -justificando, al mismo tiempo, su propia existencia para diseñar las estrategias defensivas que neutralicen esta gran amenaza hacia nuestro modo de vida y “bienestar”-, se manifestarán sobre la necesidad de planificar y gestionar de forma “más humana” el caos y la nocividad de la sociedad de consumo -en este caso, gestionar la nocividad del transporte-. Sin embargo, “nadie en su sano juicio pensaría que es posible encontrar una solución sin afectar todo lo que es esencial al funcionamiento económico del planeta”. (3)
GRANADA VÍA VERDE, septiembre 2008
DOCUMENTO COMPLETO EN EL ENLACE
4 comentarios:
Andalucía. El Plan de Infraestructuras para el transporte sostenible prevé una inversión de 30.000 millones:
http://www.ecoticias.com/20080916-andalucia-el-plan-de-infraestructuras-para-el-transporte-sostenible-preve-una-inversion-de-30000-millones.html?msg=p
A continuación, Andalucía por la Bici ("A Contramano" de Sevilla, "Almería al Pedal", "Granada al Pedal", "Ruedas Redondas" de Málaga y "Plataforma Carril-Bici" de Córdoba) se queja de las diferencias económicas de esta inversión con la inversión en carriles bici:
http://www.andaluciaporlabici.org/miparser.php?cadena=1-administrador
La primera noticia es arrasadora, propia del sistema: creación de puestos de trabajo, destrucción del entorno, incentivos al consumo, crecimeinto del transporte... además, de incluir los mensajes de sostenible, verde, etc. un engaño de gran envergadura con el que los políticos nos están llevando a la propia destrucción de su sistema.
La segunda noticia, un ejemplo más de las patéticas reivindicaciones ciclistas que, pase lo que pase, quieren sus carriles bici bien aislados de todo el engendro que hay en su exterior.
Y las administraciones están por las bicis, por qué no: construcción, puestos de trabajo,... y mediaticamente sostenible es mucho más creíble, es más, se igualan a los salvadores del planeta.
Así que más carreteras, más puertos, más vías, más calles, más tren, más autobuses.... más transporte, más consumo, más, más, más.... y más bici, pero también más coches, AVE, barcos y camiones.
Ecologistas y administradores cogidos de la mano, aunque discutiendo técicamente si es mejor el metro o el tranvía.
Todo esto tiene contenido para crear una nueva entrada en el blog, pero también desgasta mucho tener que estar detrás de cada barrabasada. El texto de "Semana de la movilidad: ¿transporte o cercanía?" es bastante lúcido para explicar lo que está pasando
Salud
Estimados amigos: he recibido vuestra opinión en mi blog de medio ambiente y encantado de conocerla y de compartirla en parte.
He de decir que soy escéptico en lo referente a la religión del cambio climático. Sólo creo en Dios y en pocas cosas más. Pero leo con inquietud los datos de temperatura y los datos de CO2 y parece que guardan cierta correlación, si bien es claro también que el CO2 antrópico es una mínima parte del total, y que iríamos al calentamiento aunque no hiciésemos nada... o no.
Pero para mí la movilidad urbana es un problema de gestión de recursos escasos. Escasa es la capacidad viaria para el transporte y escasas son las calzadas para el paseo y ocio ciudadano.
Con sólo ese motivo el transporte colectivo debe primarse, pero con un transporte de calidad que casi siempre garantizan los Metros y pocas veces las líneas de autobuses en ciudades congestionadas.
Creo que debemos afrontar la movilidad, primero desde la racionalidad, y luego cargarnos de razones secundarias (como el cambio climático) que lo son ante la primera cuestión: los servicios de transporte sean eficaces y eficientes.
Encantado de publicar vuestra opinión en mi blog y en mi digital, que es www.aragonliberal.es
El blog es al que habéis accedido.
Y encantado de debatir de transporte como transporte. Primero movilidad, luego sostenibilidad en la movilidad, y después, además hacerlo con el menor consumo de energía que eso es eficiencia energética.
En realidad, lo primero es la no movilidad. Atacar las causas que generan tantos desplazamientos cotidianos es la clave: diseños urbanisticos sarnosos, supremacía de la posesión de automóvil por encima de la cercanía para acceder al puesto de trabajo, desenfrenado tren de vida, propaganda y consumo.
Granada vía verde no tiene la solución para Granada, pero visualiza el problema. GVV no puede, en mi opinión, salvar a quién necesita recorrer 40 km todos los días para trabajar;en todo caso aconsejaría cambiar de trabajo o de casa, y no todo el mundo está dispuesto.
Una vez analizado y visualizado el problema... qué hacemos?
Creo que hay dos posibilidades:
1. Luchar contra los proyectos de grandes infraestructuras (AVE, autovías...), de expansión urbanística y de gentrificación en los barrios.
2. Crear comunidades rurales autónomas
Ahora bien, cómo hacerlo? En esta cuestión es donde deberíamos centrarnos: aprender a cómo organizarnos de forma autónoma, investigar sobre de qué forma poder generar una fuerza social autónoma capaz de impedir las grandes infraestructuras o capaz de crear espacios comunitarios de vida rural autónoma.
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